Aprender a identificar a tiempo los síntomas de la celiaquía es un paso crucial para mejorar la calidad de vida de quienes la padecen, ya que se trata de una enfermedad autoinmune crónica bastante compleja. Cuando una persona celíaca consume gluten —una proteína presente en el trigo, la cebada y el centeno—, su sistema inmunitario reacciona de forma exagerada atacando el revestimiento del intestino delgado. Con el tiempo, este ataque daña las vellosidades intestinales, que son las encargadas de absorber los nutrientes de los alimentos, provocando un estado de malnutrición y desencadenando una gran variedad de problemas de salud que requieren un diagnóstico temprano.

¿Por qué aparece la enfermedad celíaca?
La celiaquía es una condición multifactorial, lo que significa que surge por la combinación de varios elementos. No se nace siendo celíaco de forma activa, sino que se hereda una predisposición genética. Los principales factores que influyen en su aparición son:
- Predisposición genética: Para desarrollar la enfermedad, generalmente se deben poseer ciertos marcadores genéticos (específicamente los genes HLA-DQ2 y HLA-DQ8). Sin embargo, tener estos genes solo significa que existe el riesgo; no todos los que los portan llegan a enfermar.
- Factores ambientales desencadenantes: La introducción del gluten en la dieta es el detonante imprescindible. No obstante, la enfermedad puede permanecer «dormida» durante años y activarse en cualquier etapa de la vida debido a situaciones de estrés severo, cirugías, infecciones virales o cambios drásticos en la microbiota intestinal.
Síntomas de la celiaquía en el sistema digestivo
El aparato gastrointestinal suele ser la primera línea donde se manifiestan las señales de alerta. El daño en las vellosidades intestinales altera el proceso normal de la digestión, provocando molestias recurrentes. Entre los principales síntomas de la celiaquía a nivel digestivo destacan:
- Diarrea crónica o intermitente: Es uno de los signos más comunes. Las deposiciones suelen ser líquidas, voluminosas y, en ocasiones, con aspecto grasiento debido a la mala absorción de las grasas (esteatorrea).
- Dolor y distensión abdominal: Los pacientes suelen experimentar una molesta sensación de gases, hinchazón extrema y cólicos después de comer alimentos que contienen gluten.
- Pérdida de peso inexplicable: Al estar dañado el intestino, el cuerpo no aprovecha las calorías ni los nutrientes de la comida, lo que lleva a un adelgazamiento progresivo a pesar de mantener un apetito normal o incluso aumentado.
- Estreñimiento: Aunque la diarrea es más frecuente, algunas personas presentan el efecto contrario, manifestando estreñimiento crónico debido a la alteración de la motilidad intestinal.
Señales de alerta no digestivas: El peligro silencioso
Uno de los mayores desafíos para el diagnóstico de esta condición es que las manifestaciones de la enfermedad no se limitan al abdomen. Al verse afectada la absorción de nutrientes y activarse una respuesta inflamatoria sistémica, el cuerpo envía señales de alerta en zonas muy diversas:
- Anemia por déficit de hierro (ferropénica): El hierro se absorbe principalmente en las primeras porciones del intestino delgado, la zona que más sufre con la celiaquía. Una anemia que no mejora con suplementos suele ser una sospecha firme.
- Fatiga crónica y debilidad: La falta de vitaminas esenciales (como la B12) y minerales provoca un cansancio extremo que no desaparece con el descanso.
- Problemas óseos y articulares: La mala absorción de calcio y vitamina D puede derivar en osteoporosis prematura, dolor en las articulaciones y propensión a fracturas.
- Manifestaciones en la piel y la boca: La dermatitis herpetiforme (una erupción cutánea con picor intenso y ampollas) es considerada la «celiaquía de la piel». Asimismo, la aparición frecuente de llagas o aftas bucales es una señal de alerta común.
- Alteraciones neurológicas: Dolores de cabeza recurrentes (migrañas), sensación de «niebla mental», hormigueo en las extremidades (neuropatía periférica) o cambios inexplicables en el estado de ánimo (irritabilidad o ansiedad).
Fuente: cuidateplus
Imagen destacada por: cottonbro studio









