Primeros auxilios post-sismo: Guía de actuación ante víctimas múltiples

Primeros auxilios

Un sismo de gran magnitud es uno de los eventos más devastadores a los que nos podemos enfrentar. En pocos segundos, el entorno cambia drásticamente y, con frecuencia, los servicios de emergencia profesionales colapsan o tardan en llegar debido al daño en las infraestructuras. En ese escenario crítico, los primeros minutos dependen de quienes están allí. Saber cómo reaccionar y qué primeros auxilios aplicar si hay personas lastimadas a tu alrededor puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

A continuación, te ofrecemos una guía detallada y ordenada para actuar con frialdad, seguridad y eficacia.

1. Regla de oro: Tu seguridad es lo primero

Antes de tocar a cualquier herido, debes aplicar el principio básico de emergencias: Proteger, Alertar y Socorrer (PAS).

  • Evalúa el entorno: Asegúrate de que el lugar sea seguro. Cuidado con cables eléctricos caídos, fugas de gas, estructuras inestables a punto de colapsar o réplicas inminentes.
  • No te conviertas en una víctima más: Si intentas rescatar a alguien bajo una estructura inestable y esta se cae, ya no habrá un herido, sino dos, y nadie para ayudar.

2. Clasificación rápida de los heridos (Triage básico)

Cuando hay varias personas lastimadas, el instinto nos empuja a atender al que grita más fuerte. Sin embargo, en medicina de emergencias se sabe que el que grita suele ser el que está mejor, ya que su vía aérea está despejada y tiene energía para quejarse. Los casos más graves suelen estar en silencio.

Haz una evaluación visual y auditiva rápida:

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3. Protocolo de atención para las lesiones más comunes

Una vez identificados los niveles de urgencia, concéntrate en los tres problemas que comprometen la vida a corto plazo: la respiración, las hemorragias graves y el estado de shock.

A. Obstrucción de vías respiratorias y pérdida de conciencia

Si una persona no responde, pero respira, su propia lengua o los fluidos pueden asfixiarla.

  • Qué hacer: Si estás seguro de que no tiene lesiones en el cuello o la columna, colócala en la Posición Lateral de Seguridad (PLS) (de medio lado, como se muestra en el paso 6 de la imagen superior). Esto mantiene la vía aérea abierta y evita que se ahogue si vomita.
  • Si no respira: Inicia maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) si sabes cómo hacerlo (30 compresiones torácicas por 2 insuflaciones).
B. Control de hemorragias graves

Las heridas sangrantes por vidrios, escombros o caídas son la causa más común de muerte evitable tras un sismo.

  1. Presión directa: Coloca un paño limpio, gasa o prenda de ropa sobre la herida y presiona con fuerza con ambas manos. No retires el paño si se empapa de sangre; coloca otro encima y sigue presionando.
  2. Torniquete (Solo en extremidades y casos extremos): Si la hemorragia es masiva (arterial, sale a chorros) en un brazo o pierna y la presión directa no la detiene, aplica un torniquete comercial o improvisado unos 5 a 7 centímetros por encima de la herida (nunca sobre una articulación). Anota la hora exacta en que lo colocaste.
C. Manejo de fracturas y aplastamientos

Es muy común encontrar extremidades rotas o personas atrapadas bajo objetos pesados.

  • No muevas al herido: A menos que exista un peligro de incendio o derrumbe inminente, mantén a la persona inmóvil. Mover a alguien con una fractura vertebral puede causar parálisis permanente.
  • Inmovilización: Si tienes que trasladar a la víctima por peligro inminente, improvisa un entablillado utilizando cartones, maderas o revistas enrolladas para fijar la articulación por encima y por debajo de la fractura. No intentes «acomodar» el hueso en su lugar.
  • Síndrome de aplastamiento: Si una persona ha estado atrapada por las piernas o el torso bajo un objeto pesado durante más de 20 o 30 minutos, no le quites el objeto de encima bruscamente si no hay personal médico presente. Al liberar la presión, las toxinas acumuladas en el músculo dañado viajan rápidamente al corazón y los riñones, lo que puede provocar un paro cardíaco fulminante. Espera ayuda profesional a menos que sea estrictamente necesario.

4. El apoyo psicológico: Mantener la calma

El pánico colectivo empeora cualquier situación de rescate. Si estás en condiciones físicas de ayudar, tu voz debe ser firme pero compasiva. Habla con los heridos, diles tu nombre, infórmales que ya pasó el sismo y que estás ahí para ayudarlos mientras llega la asistencia médica. Mantener a una persona consciente y calmada reduce el estado de shock y estabiliza su ritmo cardíaco.

La preparación previa y la capacidad de mantener la cabeza fría durante los minutos posteriores a un sismo salvan vidas. Comparte este conocimiento con tu familia y mantén siempre a la mano un botiquín de primeros auxilios equipado.

Fuente: glamour

Imagen destacada por: magnific

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